viernes, 17 de noviembre de 2006

Mea Culpa

En país plagado de problemas la sed por la justicia nos obliga a buscar culpables, sin reparar en que la compulsión de buscar culpas se llama autojustificación.
De acuerdo al guru internacional de negocios, John Maxwell, el fracaso es la inhabilidad de aceptar los errores para así convertirlos en lecciones para el futuro. La negación es el camino al estancamiento y al fracaso.
Nuestros líderes se han dedicado a la autojustificación. En asamblea legislativa todos perfeccionan el arte del señalamiento. La izquierda culpa a la derecha por la injusticia, la derecha a la izquierda por los desordenes, todos culpan a los partidos del centro por su inactividad y el centro culpa a todos por insensatos. Mientras tanto, el resto de la ciudadanía imita el juego de los dedos índices que se enarbolan en contra del primero que nos presenten los medios para culpar.
En un país de cobardes, todos tienen la culpa. Como ejemplo, en el problema entre el MIDES y la Alcaldía, inmediatamente levantamos nuestros dedos para señalar culpables. Siguiendo el ejemplo de irresponsabilidad civil de nuestros líderes, ningún ciudadano acepto su parte del pastel. Ojala que en vez de buscar al culpable de la suciedad de la capital y gritarle “sucia” a Doña Violeta o de vilipendiar a los Ejecutivos del MIDES tirándoles basura frente a sus oficinas, aceptáramos con sinceridad que al fin de al cabo la basura que esta en las calles es la misma que tiramos desde nuestros carros.
Al final entonces no hay culpables y como no hay culpables la injusticia se vuelve un invento de los señaladores. Esto mismo se sigue dando hasta este día con lo que fue el conflicto armado y esta es la principal razón por la cual nuestro país sigue en un eterno impase, dando un paso adelante y dos atrás.
El Filosofo Social Jean Baudrillard asevera que la realidad es un estado construido artificialmente por las entidades en el poder. Bajo su punto de vista, vivimos en una “realidad virtual”; en El Salvador no nos quedamos atrás ya que se nos ha enseñado a negar a los problemas para negar así nuestra responsabilidad.
De acuerdo a lo que se nos pinta, el conflicto armado no fue culpa de nadie – ya que nadie asumió su responsabilidad. Para la derecha, el estallido de violencia fue completamente injustificado, es decir, que nunca hubo injusticia social. A pesar de que la historia prueba que había una tremenda injusticia económica en el país, el cual estaba literalmente en las manos de un puñado de personas, esta culpa nunca ha sido aceptada y para gran parte de la población, la violencia de parte de los pobres es causa de “ignorancia” no de un problema real. Y la izquierda atada al pasado sin la habilidad de ver las promesas del futuro por que nadie abre los cerrojos de sus cadenas con la llave del perdón.
Es imposible avanzar si no somos capaces de aceptar nuestras culpas y debemos empezar por sanar de la herida más grande en la consciencia de nuestro país: el conflicto armado. Sin aceptación cerramos las puertas a la innovación por parte del autoengaño, y sin perdón se es presa del pasado en manos del resentimiento.
¿Pero si nadie me pide perdón, como voy a poder perdonar?